Gonzalo Espejo Del Rosario
(02-10-1910 / 13-05-1998)
|
 |
 |
Gonzalito. Así te llamaban todos los que te querían y estimaban. Tu estampa era la de un hombre pequeño pero fino en su trato, que se hacía grande entre las personas por su conducta impecable, gentileza y don de gente. No necesitaste ir a grandes colegios ni universidades de prestigio para saber apreciar la cultura en toda su extensión, amabas la lectura, la música variada, la historia, la geografía, pero lo más importante: en la universidad de la vida aprendiste los valores de la honradez, el respeto, el amor a Dios, a la Patria. Supiste sortear la adversidad desde muy pequeño al quedarte huérfano a los siete años y sin familia cercana. Así, prácticamente solo, caminaste por la vida en un trabajo y otro, todos dignos, honrados, de una provincia a otra. Eras un errante con maravillosas historias y muchas anécdotas, tantas que muchas ya se me han borrado de la memoria. Pero alguna vez tenía que llegar el amor de tu vida: mi madre, a quien conociste en la Blanca Ciudad, y con la que te casaste a pesar de ser 20 años mayor que ella. Es que ante un hombre como tú, ella quedó cautivada.
|