Camilo Guzmán Luna
(23-08-1927 / 18-03-2006)
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REFLEXIONES DE UNA HIJA AGRADECIDA
Hace un año y tres meses que mi padre partió y no se imaginan la tristeza que me embarga al no tenerlo, poder abrazarlo y decirle que lo quiero. Pero me consuela recordar que todo lo que pensaba de él se lo hice saber a lo largo de su vida, a través de mis gestos, actitudes, cultivando el amor al arte y con muchos besos, abrazos y palabras de afecto. Una y otra vez se lo repetía, cuando él estaba en el Hospital y le ponía al oído sus canciones preferidas.
Camilito nació en un hermoso distrito del Departamento de Áncash, Santa Rosa, Provincia de Pallasca; luego se trasladó a estudiar a la ciudad de Cabana y Chimbote. Sus padres fueron Don Mauro Guzmán Caldas y Doña Lucía Luna Gavidea, mujer de temple y carácter que sacó adelante a sus hijos al quedar viuda. Siempre le decía a mi padre que mi abuela se parecía a mí. Yo soy Comunicadora Social de profesión y mi abuela era la telegrafista del pueblo, una mujer que trabajaba en tiempos que la mujer sólo se desarrollaba en espacios privados.
Mi padre aprendió a ser un buen hombre por la influencia de su madre y de unas tías muy queridas, llamadas Blasita Luna y Marina Luna de León, y de su esposo, el recordado Dr. Federico León.
Mi padre falleció a los 79 años, cuando su cuerpo ya estaba cansado.
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